La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tú ojo es bueno, también todo tu cuerpo esta lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo esta en tinieblas.
Mira pues, no suceda que la luz que hay en ti hay, sea tinieblas. Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.
Cortesia de : Juan mi vecino
