Leer, (....), le permitía habitar su cabeza de un modo distinto; cual si al difuminarse las fronteras entre la realidad y ficción pudiera asistir a su propia vida como quien presencia algo que le pasa a los demás. Aparte de aprenderse cosas, leer ayudaba a pensar diferente, o mejor, porque en las páginas otros lo hacían por ella. Resultaba más intenso que en el cine o en las teleseries; éstas eran versiones concretas, con caras y voces de actrices y actores, mientras que en las novelas podías aplicar tu punto de vista a cada situación o personaje. Incluso a la voz de quien contaba la historia: unas veces narrador conocido o anónimo, y otras una misma. Porque al pasar cada hoja - eso lo descubrió con placer y sorpresa - lo que se hace es escribirla de nuevo.
Autor: Arturo Perez Reverte
Obra: La Reina del Sur

