Y entonces, te despiertas a las 5 de la mañana. Visita obligada al excusado y programada vuelta a la cama, con desconexión inmediata predecible. Ni me dí cuenta.
Pero no.
De pronto tu cerebro no responde, no sigue en letargo, no quiere obedecer, y no solo eso, se pone a funcionar por su cuenta. Independiente. Ahí te quedas campeón. Apenas una hora para que suene ese maldito, y tu te pones a funcionar, a todo tren. Y ese flash de la mañana anterior se te mete hasta el fondo recordando lo peor de ti.. Bueno, ya no te puedes dormir.
Recuerdo esa parada, ese color, esos ancianos. Y recuerdo ese pulso. Y la verdad, es que no me siento orgulloso, de nada. Y a pesar de todo, estoy agradecido, porque no siempre es posible mirar hacia tu interior. Y de nuevo me agitan los flashes!!!
Y de pronto lo comprendo.,,,,
Lo sabía! pero no lo vi. Y ahora sé que no era miedo. Un armario gigantesco amenaza dentro de mi habitación. Está lleno de compartimentos, grandes unos o pequeños otros, casi llenos o vacíos. Y entonces comprendo. Siempre ha estado ahí. La respuesta.
Ese armario, madera barata que cuadricula una vida. Que curioso, con sus partes. Nunca puedes verlo abierto en su totalidad, sus correderas lo impiden. O ves a Oskar, o ves a Izaskun. O mitad y mitad. Pero ninguno se muestra entero. Ja!!! la lógica.
Nunca podrás verlo abierto entero. Está en construcción, y ese es su misterio. Siempre en construcción. Por eso no tengo miedo ya, porque ahora he comprendido parte del misterio. O eso creo.
Mi armario está lleno, pero con huecos vacíos. Voy poniendo prendas todos los días, y guardo cosas en los espacios vacíos. Llenando, llenando. Miro de reojo, y te veo llenando tus huecos. Poco a poco, día a día, año a año. Cada vez más lleno, y cada vez con más sitio.
Y si te vas, porque te llevan, me quedara el armario. Tu parte, y la mía. Llenita de ropa, de recuerdos y de pulsos.
Y sonrío, sin querer, y me río queriendo, y con esa sonrisa tonta me duermo tranquilo. Y ese minuto antes de que grite el maldito, ya se desfigura mi cara, y mi sonrisa será imborrable el resto se este día.
Porque ya no tengo miedo.
La libreta y la memoria
-
A veces me maravillan los mecanismos de nuestra memoria, y cómo tienen que
ver con el interés. Una amiga a la que quiero mucho me sorprendió un día
con una...
Hace 1 día






